IGLESIAS DE OHANES EN EL SIGLO XVI-XVIII
Siglo XVI: la parroquia en una sociedad morisca
La organización católica de Ohanes debe situarse en el marco del arzobispado de Granada, no identificarse retrospectivamente con la diócesis de Almería. La red parroquial granadina fue ordenada el 15 de octubre de 1501 por Diego Hurtado de Mendoza, arzobispo de Sevilla. La incorporación concreta de Ohanes y la identificación de sus anejos necesitan todavía cotejo con el acta. En cambio, está documentada su iglesia antes de 1530: una carta del visitador Francisco de Ávila la incluye entre los siete templos ya construidos en las Alpujarras y advierte de sus problemas de cimentación. El editor fecha la carta, sin año explícito, en 1530 (López-Guadalupe Muñoz 2019, s. p.; Gómez-Moreno Calera 1989, 189, 191).
La existencia de una parroquia no permite suponer una adhesión religiosa uniforme de sus habitantes. Bernard Vincent describe, para el reino de Granada, tanto la persistencia de prácticas islámicas domésticas como diferencias entre los propios moriscos. También señala la intervención de franciscanos y jesuitas en la catequesis. Este contexto no acredita una misión de esas órdenes en Ohanes. Durante el levantamiento de 1568, Mármol incluye «Oháñez» entre los lugares de Lúchar y refiere el saqueo de las iglesias de la taha. Los martirios que individualiza en ese capítulo los sitúa en Canjáyar: no deben convertirse en una relación de víctimas de Ohanes (Vincent 2021, s. p.; Mármol Carvajal [1600], lib. IV, cap. XXIII).
La recuperación del culto fue lenta. Según el estudio de Gómez-Moreno sobre la visita de 1591–1592, la iglesia de Ohanes tenía tres naves, estaba sin cubrir salvo un cobertizo para la misa y presentaba muros agrietados; el mismo relato recoge noticia de su caída. El beneficiado debía trabajar en el campo para subsistir. Estas noticias muestran las dificultades materiales de la parroquia después de la guerra. La reconstrucción de 1593 atribuida a Jorge de Baeza sigue pendiente de comprobación documental (Gómez-Moreno Calera 2004, apartados sobre el clero y las iglesias, reproducción digital sin paginación).
Siglos XVII y XVIII: Tices, misas y hermandad
La ermita de Tices, asociada a San Marcos, adquirió una creciente identidad mariana. Una capellanía fundada por Marcos Sánchez y Catalina González el 15 de septiembre de 1675 ya la llama ermita de Nuestra Señora de Tices, de la advocación de Consolación. Las misas previstas entre julio y noviembre atendían a los fieles presentes en aquel paraje. Otras mandas y capellanías prolongaron el culto. Son testimonios transmitidos por investigación archivística, no originales leídos para este borrador (Sánchez Ramos 2022, 635–636).
La relación con los agustinos tiene un apoyo local preciso. En 1707 Domingo de Fuentes y Prudencia Fernández proyectaron ayudar a establecer un hospicio de agustinos calzados en Tices; en 1715 ella revocó su parte de esa manda y mantuvo rentas para misas. El proyecto no demuestra la existencia de un convento. Sánchez Ramos propone una difusión de la advocación desde Huécija y distingue esa influencia del gobierno efectivo del santuario, que quedó bajo supervisión del clero secular (Sánchez Ramos 2022, 633–640).
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