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Transhumanismo

Transhumanismo El Cardenal Landaria afirma: «Del mismo modo, en el transhumanismo, la persona se reduce a su mente, o mejor dicho, a sus conexiones neuronales como soporte de su singularidad.La singularidad es ahora la esencia de la persona, sin el cuerpo, que la identifica y que puede transferirse a otro cuerpo humano, a un cuerpo animal, a un cyborg o a un simple archivo de memoria».

Ideología de género

Ideología de género El Cardenal Landaría afirma: «Si la ideología de género exige que las personas construyan socialmente su género, sobre la base de una supuesta neutralidad sexual, entonces debe negar una verdad antropológica fundamental como es el dimorfismo sexual (masculino y femenino) inherente a la especie humana. Por ello, la ideología de género niega que la identidad de una persona esté vinculada a su cuerpo biológico: una persona no se identifica por su cuerpo (sexo), sino por su orientación. Borra cualquier relación con el género binario para proclamar la diversidad sexual».

Ideologías actuales

El cardenal Landaria afirma: «Esta manipulación del cuerpo, propia del relativismo moral y presente en la antropología anticonceptiva, está presente en dos ideologías actuales: la ideología de género y el transhumanismo. Ambas parten de la premisa de que no hay verdad que pueda limitar la aplicación de sus postulados ideológicos. Una vez más, la libertad se contrapone a la naturaleza. Esta exaltación de la libertad, desvinculada de la verdad, hace que ambas ideologías presenten el deseo y la voluntad como garantes últimos de las decisiones humanas. Por eso la continuación de la frase 'Mi cuerpo me pertenece' será... 'y hago con él lo que quiero'. Este 'lo que yo quiera' es la expresión del deseo como único garante de la decisión moral. Pero es precisamente el cuerpo humano el que aparece como obstáculo, como limitación, a la realización del deseo».

Evolución desastrosa

Evolución desastrosa El cardenal Landaría  indica cómo han transcurrido las cosas en las últimas décadas: «Primero se aceptó la sexualidad sin hijos, luego se aceptó producir hijos sin el acto sexual. La vida producida ya no se considera, en sí misma, como un «don», sino como un «producto» y ahora se evalúa en términos de utilidad. Esta utilidad, medida en funciones concretas, se denomina ahora «calidad de vida». La calidad de vida se convierte así en un concepto discriminatorio entre vidas dignas de ser vividas y vidas indignas de ser vividas y que, por tanto, pueden ser suprimidas: abortos eugenésicos, eliminación de personas con discapacidad, eutanasia de enfermos terminales, etc. Todo ello suavizado por una cierta «compasión» hacia las personas que se encuentran en estas situaciones (eliminación de los enfermos), compasión hacia sus familiares y hacia una sociedad que se ahorrará gastos innecesarios».

Pérdida de la familia

El cardenal Landaría «Esta cosificación del cuerpo no sólo conlleva la pérdida de la verdad del amor humano y de la familia, sino que ha provocado una alarmante disminución de los nacimientos y una multiplicación del número de abortos. El rechazo de la indisolubilidad de los dos significados, que proclamaba la regulación de la natalidad mediante el uso de anticonceptivos, ha evolucionado hacia la manipulación artificial de la transmisión de la vida mediante técnicas de reproducción asistida».

Retos antropológicos

 Humanae Vitae El Cardenal Landaria asegura que «la verdadera audacia de la encíclica... es de naturaleza antropológica, y es en este sentido en el que esta encíclica puede ayudarnos hoy a afrontar los retos antropológicos a los que se enfrenta nuestra sociedad». Y advierte: «Rechazar la encíclica no significa sólo aceptar la moral de la contracepción, sino también aceptar una antropología dualista que ve la naturaleza como una amenaza para la libertad y que cree que manipulando el cuerpo se pueden cambiar las condiciones de verdad del acto conyugal. La posibilidad de amar con sexo pero sin hijos da lugar a la realidad del sexo sin amor, lo que no sólo ha producido una banalización de la sexualidad humana, sino que ha llevado a una transformación de la comprensión de lo que es la intimidad sexual y de lo que son las relaciones sexuales a nivel social».

Humanae Vitae es un muro de contención contra la ideología de género y el transhumanismo

«LA VERDAD EXPRESADA EN LA HUMANAE VITAE NO CAMBIA» Cardenal Ladaria: Humanae Vitae es un muro de contención contra la ideología de género y el transhumanismo El cardenal Luis Francico Ladaria, sj, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe ha dado una conferencia en el encuentro sobre la encíclica Humanae Vitae promovido en Roma por la Cátedra Internacional de Bioética Jérôme Lejeune. El purpurado ha recordado que la doctrina de esa encíclica no puede cambiar. 20/05/23 1:14 PM (InfoCatólica)